17 de octubre de 2026 30 lecturas

Día 1: De Bilbao a Burgos

¡Hoy arrancó el viaje hacia Santiago de Compostela, siguiendo el camino de los peregrinos! Salí de Bilbao sobre las 8:30 y lo primero fue atravesar algo de zona industrial en Barakaldo. Una gran nube colgaba sobre el País Vasco, había algo de niebla y lloviznaba de vez en cuando. Así que fui todo el rato un poco mojado.

Los primeros kilómetros fueron, para ser sincero, pesados y un poco molestos. Todo era ciudad: izquierda, derecha, arriba y abajo. Me perdí dos veces, los coches pasaban muy cerca y los autobuses bloqueaban el paso. Pero en algún momento llegué a un carril bici precioso que iba junto a un río. Poco a poco fui saliendo de la ciudad y ganando algo de altura.

Entonces apareció la primera señal hacia mi destino de hoy: ¡Burgos! Por allí quería superar la marca de los 150 kilómetros. Hasta llegar, eso sí, me esperaban cuatro subidas importantes, y la penúltima fue bastante dura.

Al principio seguí tranquilo por pequeños carriles bici que ya conocía casi todos de mis salidas en bici por la zona. De vez en cuando paraba en alguna fuente para rellenar agua. Hasta que, en algún momento, acabé un poco en medio de la nada. Solo carretera secundaria, casi sin coches.

Algo apartado de la ruta encontré un pequeño café. La cocina en realidad no abría hasta las 15:00, ¡pero el cocinero me preparó igualmente unas patatas bravas! Me dieron mucha energía para la subida que llevaba todo el día esperándome. Subí hacia la niebla, hacía frío y todo estaba muy mojado. Arriba no había… nada. Solo niebla. Apenas se veía a unos metros. ¡Así que a seguir lo más rápido posible y bajar de allí!

¡Apenas una hora después salió de verdad el sol! A partir de ahí todo fue ligeramente cuesta abajo, por carreteras largas y con un paisaje precioso. En Trespaderne seguí el Ebro hasta Oña y allí subí a un camino de grava, pasando por pequeños túneles y siempre recto. Por cierto, es un antiguo trazado ferroviario que quiso unir el Cantábrico con el Mediterráneo, pero nunca se terminó. No sabía que ese camino de grava fuera tan interminable. ¡Creo que fueron al menos 40 kilómetros! Era completamente llano y casi siempre se veía hasta el final. De vez en cuando, una pequeña curva, y luego otra vez recto sin fin. Los últimos kilómetros hasta Burgos se hicieron eternos.

En Burgos, por cierto, uno se encuentra con el Camino Francés, el Camino de Santiago más conocido. Por la noche me di el gusto de un falafel y unas patatas fritas, pasé un momento por el supermercado y busqué un sitio seco para la tienda. En Burgos no encontré nada, así que seguí de noche hasta el siguiente pueblo. Allí, al principio, tampoco. Un señor muy amable quiso ayudarme y me enseñó el albergue de peregrinos. Estuve charlando un rato con un trabajador de allí. Por desgracia, no pude quedarme porque no tengo credencial de peregrino.

Así que seguí buscando hasta que, junto a un área de autocaravanas, encontré una nave grande con un enorme tejadillo bajo el que había cosas almacenadas. Aquí paso ahora la noche. Mañana, casi seguro, lloverá todo el día, así que al menos podré recoger a cubierto.

¡A ver qué trae el día de mañana!

🚴 174,06 km
⏱️ 9:28 h tiempo total
⛰️ 1.649 m de desnivel positivo
⚡ Media 18,4 km/h

Foto von unterwegs
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