Cabo Norte
Desde lejos ya se podía ver una gran cúpula blanca. Es que en el Cabo Norte no solo está el gran globo de metal, sino también un museo con cafetería. En una carretera larga y en los últimos metros había entonces una pequeña garita. Aquí se podía comprar una entrada para el museo, o más bien para el edificio. Pero alguien me había dicho antes que también se podía entrar al aparcamiento sin esa entrada. Así que solo pregunté si aquí se puede y está permitido acampar. La mujer solo asintió y señaló una zona embarrada junto al aparcamiento… en fin, mejor que nada. Ya lo miraré luego… El aparcamiento, realmente grande, estaba justo delante del edificio. ¡Para la hora que era había bastante movimiento! ¡Hacía un viento increíble y bastante frío! Fui hacia delante todo lo que pude y aparqué junto a otros cuantos moteros. La variedad de gente era realmente graciosa. Algunos tenían pinta de estar aquí todos los días y algunos, como yo, estaban muy emocionados y apenas podían esperar a llegar. Unas cuantas familias con autocaravanas, algunos viajeros en solitario con coches o campers y, de vez en cuando, también pequeños grupos con pinta de excursión de un día. ¡Y luego estaban los ciclistas, congelados! Me bajé, aseguré el casco en el manillar, saqué el gorro y el pañuelo de la maleta, cogí mi cámara y recorrí los últimos metros alrededor del museo. ¡A veces casi me arrancaba el gorro de la cabeza, de lo ventoso que estaba! Mientras caminaba tuve de verdad que volver a pensar un momento en cómo, hacía 102 días, había salido del camino de entrada de mi casa, ¡en todo lo que había podido vivir hasta entonces! ¡A cuánta gente había conocido y qué posibilidades me habían ofrecido! Fue de verdad un momento de gratitud. Ir al Cabo Norte no tiene nada de salvaje. Todo asumible, con algo de tiempo. Pero es el significado lo que cuenta, y alcanzar una meta, lo que hace que todo sea tan especial. Estaba increíblemente orgulloso de mí mismo por haber logrado el camino hasta aquí. Sano y, salvo lo que se rompió. ¡Una vez más, no podría haber ido mejor! Y entonces vi el globo de metal que hasta ahora solo conocía por fotos. Por decirlo con cariño: minimalista y sencillo. Estaba delante de él y había llegado a mi meta. Ir en moto al Cabo Norte en 2022. De camino, hacer distintos trabajos, conocer a mucha gente y tomarme el tiempo para viajar. Mejorar mi inglés y vivir con solo unas pocas cosas. ¡Lo conseguí!






